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jueves, 29 de diciembre de 2011

La danza que busca nuestra identidad


Por Ana Carvajal
Es posible que este año Stgo. a Mil haya seleccionado la mayor cantidad de obras de danza en su historia, lo que además implicó un reconocimiento a una gran diversidad de propuestas, que van desde lo clásico a lo más experimental.
Es por ello que quisiera destacar tres obras que toman como referencia aspectos de la identidad nacional, pero desde un lenguaje tal que las vuelve creaciones muy contemporáneas y que evitan mirar hacia atrás de manera apesadumbrada o folclorizante. Estas obras son: la propuesta de danza callejera  Sabor Concedido de la Compañía Dama Brava, La más antigua de Pamela Quero y Festín del Colectivo Arte la Vitrina.
El espectáculo callejero de Sabor Concedido, dirigido por Angie Giaverini, nos muestra de manera muy original la realidad de mujeres organizadas para realizar ollas comunes y así obtener la alimentación para sus hijos y la población en general. La connoto de original, pues la referencia triste y dolorosa de la pobreza es revertida por una fiesta de olores y sabores que se conjugan en una danza que ofrece sencillez en su lectura, entregando imágenes que permiten al espectador seguir una historia, asunto que para un espectáculo callejero es muy adecuado, por la diversidad de público que enfrentará la obra.
La obra es muy alegre, apoyada por músicos en vivo que facilitan la frescura de la propuesta, además de vestuarios llamativos y accesorios que apoyan esa mirada festiva de la danza. Desde el comienzo, además, se vislumbra un cuidado por incluir en esta historia cotidiana de cocinar, momentos mágicos, que elevan a otra categoría la propuesta de creación, en este caso a través de la comida, significando ese acto como un verdadero milagro de la naturaleza.
Es una obra para todo espectador, muy cercana y creativa en su puesta en escena, que recuerda a los decorados de las micros antiguas o al folklore envuelto en una animita.
La directora de La más antigua, Pamela Quero, es una bailarina intensa que podemos recordar con facilidad por las variadas obras en que ha participado. Después de un tiempo silencioso abocado a la docencia e investigación, ella reaparece con este dúo que puede considerarse como un solo compartido, pues la necesidad de Pamela de hablar de la mujer creadora de vida la hace buscar una partner, varias generaciones menor: Paulina Escalona, elegida en una audición entre muchas otras candidatas.
La obra nos conecta de manera sensible con nuestros ancestros, en especial los femeninos. A través del canto y la palabra se nos acerca a una danza marcada por buscar referencias a lo “chileno”, de manera de construir artesanalmente una danza propia sin caer en clichés. Pamela indaga en el lenguaje escénico cuidando detalles como el vestuario (a cargo de Daniel Bagnara) y la composición musical (Francisco Campos), reformulando un discurso que podría acercarse a lo folklórico, en una  propuesta poética con música y sonido que sale desde la escena.
Hay un trabajo conducido hacia la emoción, logrando que el espectador recuerde a sus viejos, sus antiguos, en una sociedad donde los valores son los contrarios: la juventud, la vitalidad y lo nuevo. La imagen audiovisual de la más antigua es reveladora de un cuerpo enjuto, sabio y acogedor que enternece. Ver a Pamela bailar cueca es simplemente delicioso, por su fuerza, experiencia y entrega.
Después de cada función, Pamela establece un diálogo directo con su público, en el cual pareciera que los hechiza por un rato con el poder femenino.
El connotado colectivo de arte La Vitrina nos presenta Festín, después de obras taciturnas como Carne de Cañón y Guerra, estos artistas nos sorprenden con un espectáculo lleno de humor y frescura en el marco de la fiesta, sin abandonar su mirada crítica y de izquierda de la sociedad en donde nos desenvolvemos. Pareciera que hubiesen invertido los procesos de composición habituales, otorgándole a la música el valor crucial de este festejo.
Esta obra fue estrenada en medio de la conmemoración del Bicentenario de nuestro país, reflexionando a través de una fiesta muy latinoamericana, que no hay mucho más que celebrar que el placer de la celebración, pues ¿no es acaso lo que más nos identifica?
Los bailarines se mezclan con los músicos creando su propia banda (Terroristas del Ritmo ex Sonora de Bailar), con música compuesta por Francisco Campos. De esta manera, los espectadores de la obra pueden sentirse público de un recital común.
“La tocata” alegre esta cruzada por una danza testimonial apoyada por videos de gente común. Nos resuena la mezcla de discursos clásicos, como los de Allende, en nuestra memoria de país lleno de contradicciones, injusticias y diferencias sociales. Como cura, nos sentimos invitados a bailar y reflexionar sobre nuestra historia.

La más antigua
Miércoles 4 a Martes 10 de Enero de 2012, 22.00 hrs.
Centro GAM, sala N1
Sabor Concedido
Espectáculo de calle gratuito
7 de Enero de 2012, Pedro Aguirre Cerda, 21.00 hrs.
10 de Enero de 2012, Lo Prado, 21.00 hrs.
19 de Enero de 2012, Quilicura, 21.00 hrs
22 de Enero de 2012, Puente Alto, 21.00 hrs.
Festín
Lunes 17 a Sábado 22 de Enero de 2012, 21.00 hrs.

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Sala La Vitrina


texto para la plataforma digital www.danzacontemporanea.cl proyecto de Paula Moraga.

Danza Emergente en Santiago a Mil.

Por Ana Carvajal

Santiago a Mil comienza el 3 de Enero de 2012, por lo que ahora es un buen momento para revisar la programación de danza nacional seleccionada para este Festival.
Comenzaré destacando el riesgo de las dos obras de la categoría emergente. Estas obras son “Un solo” de Bárbara Pinto y “H” de Carla Bolgeri. Ambas tienen en común la preponderancia de la iluminación, la simpleza en los movimientos y un uso del tiempo distendido y denso en sus propuestas escénicas.
En “Un solo”, Bárbara Pinto investiga junto a la intérprete Constanza Fernández, el ser y estar en escena. De esta manera nos enfrentamos a la tranquilidad de una mujer que no necesita más que a ella misma para estar en escena, pero que irá construyendo, a través del dibujo de la silueta de su sombra, un espacio de referencias que nos hace creer que deja de estar sola, estableciendo una relación con el reflejo de sí misma. Los dibujos son trazos en carboncillo que evidencian el paso y trayectoria de su cuerpo en el espacio.
Cómo Constanza dibuja va generando una danza precisa y cautivante, además de comenzar a establecer un mapa que comienza a resaltar visualmente en el espacio, pues ella no da nunca el frente hacia el público y sus siluetas nos proporcionan la información del frente que no tenemos acceso, entregándonos un lugar para lo oculto. Esta obra es una reflexión en cuerpo, muy pulcra en ejecución, que nos envuelve en la no representación y nos sorprende por lo radical de una obra emergente que no busca la relación expuesta al público, sino más bien lo sitúa, lo seduce y -sobre todo- le entrega soledad a través de la oscuridad total. Todos comenzamos a sentir que también estamos solos al ver la obra, pero sin angustia, sino más bien encontrándonos con una simpleza profunda a la cual no siempre tenemos acceso en el día a día.
En “H”, Carla Bolgeri dirige a Catalina González y María Jesús Pavez en una joven compañía homónima a su obra, que comenzó su investigación en el seminario de composición coreográfica del Centro de Investigación y Estudios Coreográficos (CIEC). Estas intérpretes ofrecen una dimensión secreta, un espacio misterioso, que se va develando poco a poco a través de la iluminación, pero que siempre deja lugares ocultos por la oscuridad. Pareciera que las intérpretes estuvieran en espacios paralelos, lugares devastados y austeros que no las dejan comunicarse.
Da la sensación de una post guerra que -más que anecdótica- se revela en cuerpos perdidos sin batalla. Hay una trinchera, que hace al público estar del lado enemigo, sin embargo, no lo atacan, ni agreden. Solo lo distancian y lo observan como pidiendo respuestas de la dificultad en que se deben desenvolver, pues sus cuerpos, a pesar de proponer mínimamente a través del movimiento, parecieran teñidos de contradicciones.
Otro espacio delimitado escenográficamente es una caja de luz que contiene una de las intérpretes. Esta caja tiene movilidad y nos hace cuestionarnos la noción de distancia, al trasladarse en la oscuridad. Pero sin duda el eje en donde se desarrolla la obra es la luz y la oscuridad, cuestionando ¿cuál es el cuerpo real? el iluminado, el que se sugiere en la sombra o el que no vemos y solo escuchamos haciendo la analogía con la letra H, la letra muda.
En esta compañía está la participación de un director de arte: Alejandro Leonhardt, artista visual, asunto que impregna una nueva visualidad escénica menos teatral y más cercana a las instalaciones plásticas, lo que también me hace vincularla con “Un solo”.
Recomiendo estas dos obras, pues ponen en discusión la danza, valorando el cuerpo en escena con propuestas mínimas y profundas.
H
Miércoles 4 a Sábado 7 de Enero de 2012, 21.00 hrs. Domingo 8 de Enero 20 hrs.
Teatro UC, Sala 2

Un Solo
Martes 17 a Domingo 22 de Enero de 2012, 19.00 hrs.
Centro GAM, Sala N2
texto para la plataforma digital www.danzacontemporanea.cl proyecto de Paula Moraga 
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El sabor de la experiencia


 Por Ana Carvajal

Dos destacados coreógrafos estarán en cartelera en Stgo. a Mil, con trabajos elegantes y de relevante calidad técnica en las interpretaciones, me refiero a “Lo que puede un cuerpo” de Claudia Vicuña y “Loop.3” de José Luis Vidal. Se trata entonces, de obras de creadores más maduros, que muestran lo decantado de sus trayectorias.

Lo que puede un cuerpo, obra recientemente premiada como mejor montaje de danza, por el Círculo de Críticos de Arte, es un solo donde Claudia Vicuña se reencuentra con la autoría en solitario después de 10 años en que realizó Ciudades Invisibles (en el intertanto compartió la creación con Alejandro Cáceres).  Este reencuentro implica una revisión corporal de su trabajo como bailarina y coreógrafa, visitando su biografía corporal y entrelazando sus vivencias personales, a través de una danza y un registro audiovisual que evita lo explícito.

Claudia Vicuña es una intérprete que destaca por su extrañeza y dulzura, y en su nueva obra vemos un cuerpo frágil y articulado, con la memoria alojada en los huesos, transitando en un espacio limitado por la luz. En la medida en que la obra transcurre, Claudia va significando el espacio vacío a través del los movimientos de su cuerpo, que muchas veces parecen imposibles y en otras parecen de un cuerpo vulnerable y desolado.

Esta ambivalencia entre extrañeza y dulzura está reforzada por un video que acerca detalles de su cuerpo. Realizado por José Luis Torres Leiva (destacado cineasta: “El cielo, la tierra y la lluvia” entre otras), lo audiovisual nos permite descubrir que la presencia enérgica de esta bailarina con gran trayectoria, tiene más matices de lo que vemos a simple vista en escena. Otro aporte fundamental es la música de Carlos Cabezas (Electrodomésticos), pues apoya el trabajo de Claudia y se comunica con su cuerpo, sin sobrepasarla. Es quizás la última escena de la obra donde mejor se percibe la relación cercana de estos dos discursos escénicos.

Lo que puede un cuerpo conmueve también por la puesta en escena con recursos, tanto escénicos como coreográficos, que se desplazan hacia la poética. Sin embargo, se extraña en la obra un mayor riesgo de Claudia como bailarina, pues mantiene un registro que, por muy asombroso que sea, en ella, ya no tiene gran novedad. Otro aspecto que requiere de mayor desarrollo es la generación de claves que permitan al público entrar en la reflexión biográfica de Claudia, pues muchas veces esos puntos son asumidos como tácitos, sin que en verdad estén presentes en escena.

La recreación de Loop con bailarines chilenos (de una obra estrenada con intérpretes europeos en Londres), hoy nuevamente se modifica, pues hay cambios en su elenco, asunto que impregnará diferencias en la puesta en escena (por eso es Loop.3). Esto, dada la importancia que en esta obra tiene el movimiento orgánico que cada bailarín desarrolla en el contacto con otros.

Es que Loop.3 se sostiene en una estructura dada por el ritmo de una masa que pareciera destinada a ir al unísono como una manada animal que respira y se nutre de la transpiración de los otros, transitando en el espacio que se vuelve circular y gregario, el que invita al público a recorrer con libertad como si presenciáramos una pieza de museo móvil. Así, cada frente nos entrega una dimensión diferente de un mismo movimiento.

Este trabajo se ha presentado en 2 temporadas en el Centro GAM, una temporada en el Teatro el Puente y funciones en el Festival Días de Danza, entre otras.  Ahora vuelven a la cartelera con un espectáculo que da cuenta del valor del cuerpo expuesto a dificultades técnicas: 10 bailarines en complejas secuencias rítmicas, entre quienes destacan Paula Sacur, Francisca Sazie y José Olavarría, quienes son intérpretes maduros que entregan un espesor mayor a la propuesta colectiva.

José Luis tiene un trabajo sostenido y reflexivo desde 1995, con obras que nos ofrecen cuerpos exigidos al máximo, sin perder la noción de pausa, con imágenes cuidadas y elaboradas con claridad entregando matices y no solo virtuosismo. Desde “Pichanga” (2002), su última obra presentada en Chile antes de Loop, vemos algunas variaciones en su discurso coreográfico. Hoy, se ofrece en su propuesta una danza más relacionada con la geometría y el ritmo, que busca precisión y regularidad en el espacio y tiempo. Esto representa de algún modo, volver a conceptos asociados a una danza más conservadora, en relación a la experimentación de este mismo coreógrafo, quien anteriormente exploró lenguajes más teatrales y otorgó mayor espacio a la creación coreográfica de sus intérpretes.

Probablemente el giro del coreógrafo se explique por su experiencia en Inglaterra, donde existe una valoración distinta de los elementos que componen una propuesta, lo que la hace más analítica y –pese a los flujos- mecánica, por lo que tal vez no complazca del todo al público chileno. En todo caso, entre el antes y el ahora, sobrevive una apuesta por la alegría y el placer de bailar.

Lo que puede un cuerpo
Miércoles 4 a Lunes 9 de Enero de 2012 a las 20.00 hrs.
Centro GAM Sala B1

Loop.3
Viernes 13 a Miércoles 18 de Enero de 2012 a las 20.00 hrs.
Centro GAM Sala B1

texto para la plataforma digital www.danzacontemporanea.cl proyecto de Paula Moraga.

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martes, 10 de agosto de 2010

Pequeño hombrecito: una reflexión sobre la fragilidad


Una obra coreográfica que lleva por título “Pequeño Hombrecito” y que apuesta a develar la intimidad frágil humana es un buen comienzo, pues permite de entrada sumergir al espectador en una atmósfera delicada y llena de fugacidades, que nos remiten a otro tiempo y lugar.

De este modo, Paulina Mellado, construye un sexteto de 3 hombres y 3 mujeres, mediante el que los intérpretes muestran otra faceta de ellos mismos, en el que se logran determinar diferentes personalidades que comienzan a relacionarse con fluidez, con claras referencias a lo femenino y masculino.

En este registro de identidad (y duda) de género, destaca la importancia del vestuario, pues la transformación corporal de las bailarinas Marcela Retamales (a quien alegra ver de vuelta a los escenarios), Macarena Pastor y Andrea Torrejón está dada en el momento que sobre sus vestuarios masculinos de inicio (pantalones de tela y corsé) visten faldones blancos de distinta tela, pero todos excesivamente anchos y largos, que determinan ciertos movimientos característicos del arquetipo femenino.

Los varones, Magnus Rasmussen, Cristián Espejo y Hugo Castillo, por su parte, también juegan con algunas ambigüedades, entre las que destaca el uso de tacones por parte de Rasmussen, prosiguiendo con la gramática marcada del vestuario, quien además destaca por una interesante ejecución, sobresaliente, en relación a sus anteriores trabajos en La Vitrina, pues inquieta y tensiona las relaciones entre los otros intérpretes, dado un registro varonil que contrasta fuertemente con sus atuendos.

La música y el espacio están delicadamente tratados por José Miguel Miranda y Nuri González respectivamente, quienes configuran un entorno frío, pero en definitiva apropiado para lo frágil que contiene.

El trabajo de Mellado es una composición muy bien trabajada, con la dificultad extra de no hacer distinción de escenas, que nos permite ver desde principio a fin un espectáculo que habla de lo mismo, prefiriendo ahondar en su idea, antes que abarcar otros tópicos afines, que probablemente habrían sobrado. Quizá su mayor mérito está en la inteligencia para profundizar sin llegar a lo reiterativo.

Sin embargo, en su lineamiento forzó el trabajo de secuencias complejas, como algunos dúos, que no siempre pudieron ser sostenidos técnicamente, afectando la pulcritud de un trabajo que debió ser perfecto para ser completamente redondo.

Sin embargo, en suma, se logran ver cuerpos que se transforman para moverse con otra densidad a la habitual, hablando de cada pequeño hombrecito o mujercita que habita en sus cuerpos y experiencias de bailarines maduros, lo que se agradece.

Este espectáculo tendrá nuevas funciones en el teatro de la universidad mayor del 11 al 14 de agosto (ver foto)

sábado, 5 de junio de 2010

Pastiche/Festival Movimiento 6/ Teatro Camino

La Residencia Pastiche esta pensado como un experimento coreográfico y como un espacio para la composición y creación coreográfica combinada a nivel latinoamericano. Los tres coreógrafos internacionales invitados a Movimiento 6, se hospedarán durante una semana en la Comunidad Ecológica donde se ubica el Teatro Camino, para ser parte de una experiencia única en la creación coreográfica a nivel nacional.

Cada una de las 3 residencias será realizada por uno de los coreógrafos extranjeros, quien creará parte de una obra “Pastiche” o Cadáver exquisito, al estilo de los surrealistas, en relación a la temática de curatoría: lo natural/lo artificial que se presentará la semana 6 del Festival. Cada uno debe dar como resultado una parte (un tercio) de una obra de aprox. 10, que junto a lo que creen las tres coreógrafos Gustavo Ciríaco (Brasil) Lucía Russo y Carolina Herman (Argentina) dará por resultado una obra Pastiche o Cadáver Exquisito Coreográfico. La obra se mostrará en función doble con la versión de la misma experiencia en la ciudad de Calama- donde se repetirá la Residencia Pastiche- la última semana del Festival.

Movimiento 6

A través de la curatoría de Constanza Cordovez, el festival movimiento 6 generó una línea editorial con dos temas: Lo Natural/ Lo Artificial para lo cual fueron convocados espectáculos nacionales e internacionales, asunto que es un gran aporte, pues sabemos que es uno de los pocos Festivales en Santiago que intentan generar discusión además de realizar funciones de Danza. Sin embargo a diferencia del año pasado (Los objetos y El cuerpo) creo que los temas escogidos no son propios de los discursos de los artistas, por lo que es curiosa la necesidad de establecer un tema en común cuando no lo hay, forzando que el festival sea temático.

Las Residencias son un formato poco explorado en nuestro país para la construcción de obras con apoyo de alguna institución. Este año movimiento 6 tuvo la generosidad de establecer además de Pastiche (Santiago y Calama) otras dos residencias más que dieron por resultado las obras:"Disposición Natural a la pérdida del orden" de Elizabeth Rodríguez y "De la Belleza" de Andrea Torres Viedma.

En estas circunstancias nace Pastiche, pues los directores (Gustavo Ciríaco, Lucía Russo y Carolina Herman) trabajaron sobre el tema otorgado por el Festival, emprendiendo esta tarea que sería parte de un total. El espectador se enfrenta a una función doble: la primera con bailarines, actores y algunos aficionados a la danza de Calama y luego la conformada por bailarines profesionales de Santiago, lo cual sin duda que es un riesgo, pues es ver en escena los mismos preceptos dos veces, a pesar de que sirve para establecer comparaciones de un mismo trabajo en distintos cuerpos e imaginarios.


Pastiche Calama: entrega la ingenuidad de cuerpos no tan cercanos a la danza contemporánea, afectados completamente por su geografía las tres partes son definidas y no presuponen un orden lógico (es extraño que sea el mismo orden para el de Santiago). Lo más recordado: el trabajo con la tierra, sus cuerpos en algunos casos poco entrenados y sin embargo con mucha entrega y concentración buscando este nuevo lenguaje. Los textos simples y cotidianos explicando quienes son. El camino de ropa que van dejando antes de pasar al cuadro de atrás de negro.

Pastiche Santiago: Somos invitados cordialmente a presenciar este espectáculo por Betania González, quien deja ver sus dotes cómicos una vez más, siendo atractivo su trabajo (Calzón Pileta- For Sale). Nos enfrentamos a una estructura bastante similar a la anterior con cuerpos que saben sus límites y posibilidades. Sin embargo, (sobre todo la primera parte) se vuelve desordenada y con atisbos a asuntos concretos sin profundizar: como es el terremoto. Luego cuesta desprenderse del referente anterior que, aunque más precario, era más tranquilo, con más momentos y espacios para escucharse. Sin duda que se ven nuevas voces de creadores y bailarines jóvenes, que es necesario conocer, apoyar y difundir, pero aun, se ven necesidades por aparecer y no contribuir a la totalidad. En ese sentido destaco el trabajo de Tamara Chávez quien con mucha habilidad espacial compone y elabora desde el colectivo. También es destacable que la estructura fue armada en tres semanas (una para cada coreógrafo), asunto que sin duda deja ver que fue un laboratorio exitoso pues los intérpretes respondieron y generaron una obra a partir de estas nuevas premisas. No vi que los coreógrafos siguieran tan fervientemente la idea de lo artificial y lo natural como punto de partida lo que me parece lógico y por otro lado y me afirma que imponer un tema de investigación no es buena idea, no por ser cómodo e insistir en lo conocido, si no que es necesario aprender lo ya investigado.

Con la buena intención de educar público existen los "diálogos de percepción", que son espacios de conversación después que la obra termina con
los artistas involucrados. Desde mi punto de vista esta es una manera de volver las funciones educativas y no una experiencia artística que guardar en la cajita de recuerdos buenos, instancia que evita irse con el gusto de la primera impresión de una obra. Ciertamente que no estamos obligados a quedarnos, pero creo que es una práctica que se está instaurando y que me complica, pues como creadora es muy difícil enfrentarse después de una función (quizás el momento de más fragilidad de un artista) a comentarios o preguntas que a veces no tienen una respuesta lógica y como público me gusta la magia del momento de después de no hablar nada y sentir un rato un resumen en tu cabeza de lo que acabas de presenciar. La discusión y análisis de la percepción de una obra son necesarios e interesantes (más en nuestro país), pero yo propongo que no sean después de la función.

Lo fantástico es que Movimiento 6 sigue creciendo, a pesar de la dificultad de su locación, que apuesta a la descentralización de las actividades y a desconectarse de los espacios comunes para la danza, volviéndose un espacio neutro con mucha calidez. Este año afortunadamente vi algunas funciones llenas y con público no solo constituido por los mismos que generamos danza, lo que es un gran paso dado por los gestores y productores de este proyecto.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Las Pésimas y el juego con las expectativas

Francisca Sazie nos sorprende con su nueva creación Las Pésimas, pues esta vez la propuesta se sustenta en el lenguaje escénico de lo musical (un concierto). La obra trabaja sobre la ficción del rock y sus secretos y en ese contexto las bailarinas que tantas veces hemos admirado por su destreza, esta vez quiebran la expectativa de la danza, realizando movimientos simples (aunque sugerentes), trasladándose en un espacio reducido y realizando pequeñas coreografías.

El trayecto de las obras de Francisca Sazie: (Zero, T3ercera persona (Intruso), Anatomía de la Felicidad y Asado) ha ido dirigiéndose hacia la experimentación escénica, utilizando cada vez menos estructuras rígidas y movimientos danzados. Sin embargo en Asado (la última obra antes de Las Pésimas) aun había una impronta del cuerpo y una necesidad de construir desde ahí. Lo que ha sido abandonado en esta nueva creación.

En Las Pésimas nos enfrentamos a un concierto de rock "pésimo", pues las voces de Sazie y Vicuña resultan desafinadas, ininteligibles y bajas. La pregunta que nos ronda todo el tiempo es si hay una intención irónica o de burla, o bien un intento (trunco) por desafiar lo pésimo, con la franca intención de que "la banda" cante y toque para aportar a la veracidad de la ficción.

Los King Kong del Ritmo (¿por qué ese nombre, que no va con el glamour de la propuesta?), en cambio se notan más avezados, con una música interesante y aportando un soporte escénico indispensable para la obra. Muy bien el liderazgo de José Miguel Candela, bien las interpretaciones de Francisco Albornoz, Diego Noguera y Pato Pinto (un hallazgo por su voz en la interpretación de la cumbia y en la canción final, donde entrega ironía y frescura al espectáculo) y fantástica Annie Murath, quien a pesar de haber entrado inicialmete como profesora de canto al proyecto y ser la más invisible de la obra en su difusión, cumple un rol determinante en la puesta en escena, pues es ella quien genera la tensión que permite proyectar al público la idea de ficción y la crítica implícita a la deshumanización del arte y los artistas.

Aplaudo la valentía de estas artistas por aventurarse en un área distinta y por haber concebido un extraño espectáculo, el que sugiere cosas muy interesantes, pero al que también le falta mayor madurez. Me encantaría que estuviéramos más acostumbrados a estos experimentos/atrevimientos, pues en la medida que existan también se va innovando y generando nuevos discursos.

¡Good save The Worst Girls!

Ficha técnica

www.laspesimas.cl

http://www.myspace.com/laspesimas





miércoles, 1 de julio de 2009

cosas de familia


Las historias de amor en el arte suelen ser interesantes, apasionadas y entretenidas de conocer. En la obra Hecho en casa, dos emblemáticos bailarines y coreógrafos de la escena nacional exponen su vida.

Daniela Marini conoció a Nelson Áviles hace 16 años, pero la compañía La Vitrina ya existía desde antes. Ella se incorporó como muchas otras estudiantes de la carrera de danza de la Universidad de Chile, comenzando también una historia de amor.

La Vitrina tiene el valor de mantenerse productiva y viva a pesar del tiempo y de los diferentes elencos que han pertenecido a ella. En este momento tienen una sala que –a pesar de ser compartida con una bodega de alimentos– les permite funcionar como compañía estable.

He seguido bastante a esta compañía, pues sus constantes obras son parte de la historia de la danza en Chile. He intentado ir a verlos siempre, pero no veía bailar a Nelson desde antes del '93 (ver último párrafo post: escarbar) y me impresionó, pues como Daniela está embarazada de 8 meses el movimiento de la obra se sostuvo por él, asunto que inyectaba una especie de novedad antigua que era muy bella. Su danza era concentrada y profunda, sus brazos amplios y lineales, mientras Daniela mantenía la dulzura con movimientos suaves, cuidados, tranquilos y cómodos.

Fue interesante también como ellos nos hacían aproximarnos a sus vidas a través de los objetos. Todo lo que estaba en el espacio correspondía a cosas de su casa, a excepción quizá de algunos juguetes. Después de una compilación de gestos, movimientos y extractos de sus obras anteriores, hubo una escena muy significativa en donde a través de una cuerda se simuló –según yo– un espacio uterino lleno de pelotas de pool. Daniela flotaba en el suelo e intentaba explicar cómo comenzaron a dejar de ser dos y hacer familia.

Sin embargo, entrar a un espacio de ficción, como es ir a ver una obra a un lugar determinado, para mí es un ritual que saboreo, y está vez no tuve esa sensación. Los dos bailarines hacían entrar a la gente como si entraramos a su casa. Lo curioso es que estaban vestidos iguales (como esas parejas que salen a correr con el mismo buzo) y comenzaron la obra conversando con los asistentes de manera muy normal... el quiebre de la ficción me desorientó, pues si realmente fuera todo normal no habríamos estado sentados mirando de la manera convencional (como espectadores).

La obra transcurrió interrumpida por diferentes textos que explicaron demasiado acerca de sus vidas. Creo que a pesar de que evidentemente siguen habiendo secretos, who cares!, no nos interesan los detalles y sabemos bien que la danza puede expresar grandes sentimientos sin ser directa, asunto que permitiría expresar ideas sin exponerse de esa manera, pues la obra no instala al público en la idea de voyeur, al contrario, ellos saben y conducen lo que nos quieren mostrar de sus vidas.

A pesar de estas diferencias que mantengo, la obra se puede seguir con claridad y hay momentos de mucha sensibilidad que da muestra de la comunicación y de la capacidad que han tenido estos creadores de aunar sus ideas en pro de un proyecto mayor. La Vitrina, además ha propiciado la realización constante de talleres de técnica e investigación, como también la creación de obras de sus integrantes, facilitándoles el espacio para trabajar y presentar sus obras, lo que es de un gran valor dadas las precarias condiciones en que los bailarines debemos ejercer nuestra profesión normalmente.

Felicito el esfuerzo por hablar desde un lugar menos consignatario y más íntimo que nos relaciona con la necesidad que tienen ellos por vincularse a la danza, buscando las maneras de permanecer. Sin embargo, y en esto no critico a Nelson ni a Daniela en particular, no me deja de perturbar la asociación entre "familia" y "danza", pues ésta alude a un tipo de relación humana –abundante en nuestra disciplina– que supone lealtades férreas y casi ciegas, llegando a conformar núcleos pequeños e irreductibles como el de Bunster - Turner. Este no es el único, habiendo otros linajes, que –sin ser de sangre– también están atravesados por la lógica de pertenecer-ser, ser-pertenecer, la que tiende a aplanar las diferencias e impedir el ingreso de ideas heterodoxas (¿heréticas?).

martes, 16 de junio de 2009

Ejercicios Performáticos

Me pongo al día con algunas actividades que he visto y no he comentado: la participación de Kata Mella y Javiera Peón-Veiga en Act01 (un evento dedicado a lo performático a través de las distintas artes), las que a través de ejercicios explicaron la relación entre danza y performatividad.


Javiera Peón-Veiga

Psicóloga bailarina y coreógrafa titulada en la London Contemporary Dance School, The Place, con especialización en investigación coreográfica en Francia en el CNDC (Centro Nacional de danza contemporánea) de Angers dirigido por Emannëlle Huyhn y CICC (Centro de investigación y composición coreográficas) dirigido por Myriam Gourfink. Se forma bajo la influencia de Lisa Nelson, Susan Klein, Joao Fiadeiro, Robert Steijn y Frans Poelstra Jeremy Nelson, Loïc Touzé, Myriam Gourfink, Isabelle Ginot, David Zambrano, entre otros. Desarrolla y presenta su trabajo coreográfico en Europa particularmente ene Francia, Inglaterra España y recientemente en Chile. El 2008 es becada con una residencia artística en la Cité Internationale des Arts de Paris. Actualmente colabora con otros artistas, dirige sus propios proyectos y da clases de danza.


Javiera invita a 8 personas (yo incluida) a participar en su experimento-proyecto en curso, que comenzó a formular en Francia (el año pasado) y que retoma y testea con nuevos intérpretes. Ella nos invita a participar diciéndonos que sólo debemos seguir ciertas reglas muy simples, instrucciones que nos dará el mismo día de la muestra, pues la idea es que no haya preparación y que cada uno responda en el momento. El día de la muestra ella nos reunió y nos explicó que hay varios textos con instrucciones en el suelo y que cada uno debía interpretarlas con el cuerpo, en una cierta cantidad de tiempo (medida por ella con cronómetro) para luego pasar a otro texto (el de al lado), previamente ejecutado por otro intérprete. A Javiera le interesa "investigar más que nada sobre el fenómeno de la traducción de cada intérprete y ver ese proceso, ver la diferencia interpretativa, observar la individualidad que tiene que ver con leer y hacer, leer y hacer, leer y hacer, algo muy mecánico y funcional".

Como parte de los 8 convocados, puedo hablar desde mi experiencia en el trabajo, pues ni siquiera pude observar que hacían los demás, sólo percibirlos de reojo mientras intentaba hacer lo que se me pedía. algunas de las consignas a seguir tenían relación con utilizar la voz, cantar, hablar o simplemente reírse, y creo que para mí eran las más difíciles de abordar por el pudor de enfrentar al público de manera tan expuesta. Los textos relativos al movimiento tenían también encrucijadas que evitaban la respuesta rápida (por lo menos para mí). La sensación de que había antes alguien que hacía lo que me tocaría, me producía curiosidad y finalmente mi ejecución igual estaba teñida por la atención de lo que ocurría a mi lado sin poder verlo con claridad. Tuve en todo momento la sensación también de urgencia, pues el tiempo era reducido y debía cumplir la misión, lo que me producía cierta frustración al pasar por cada etapa.

Creo que debe haberse visto muy caótico al principio, pero que finalmente el público pudo seguir con claridad las distintas interpretaciones de lo mismo, pues no cabe duda que deben haber habido diferencias en cuanto a la exposición frente a lo desconocido y como cada uno solucionaba las encrucijadas de los texto.

Creo que es muy consistente la idea mecánica en el cuerpo en movimiento de Javiera y fue muy consecuente el experimento realizado en Act01, con lo que propuso en su solo /_II, presentado este año en Movimiento 6, pues en este último, existía a través de la repetición, la utilización de objetos de manera mecánica y como parte de una construcción, y la lógica de que el movimiento parte de la premisa de resolver un problema, cosas que son muy similares a las bases de lo trabajado ahora.

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Kata Mella:

Artista escénica y bailarina. Realiza estudios de literatura y estética en la Universidad Católica de Chile. Reside en europa donde realiza su formación de danza performance en la Universidad de danza performance, de la Universidad Hogeschool von de Kunsten en Amsterdam Holanda. Es becada por la comisión de la unión europea para la realizacion de estudios de danza contemporánea y coreografía en la escuela de danza PARTS en Bruselas, Bélgica. Produce su trabajo artístico en conjunto con el Teatro Gasthuis en Amsterdam, participando en diversos festivales como The raw festival, Plateux festival y residencias artísticas The round table, The expedition, proyecto auspiciado por De brut, Viena, Les Laboraitoires Paris y Gasthuis Theater. En Chile trabaja como profesora titular de la carrera de danza en la Universidad Mayor.


Kata explicó su trabajo a través de una especie de conferencia en donde leyó detrás de su computador, junto a una planta alumbrada por una lámpara, las reflexiones acerca de la performance y sobre todo su relación con las plantas. A través de fotografías mostró distintos tipos de plantas, sus propiedades y lo que le sugieren. Como ella luego explicó, su acercamiento a ellas tiene que ver con el trabajo de la sanación del cuerpo. Al final de la ejecución, ella realizó una pequeña danza (su excusa, según ella, y el climax de su presentación) haciéndonos parte de la correspondencia que existe entre una planta y el cuerpo humano.

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Luego de las muestras de Kata y Javiera, ellas se entrevistaron mutuamente, juego que terminó siendo un espectáculo performático más, por la manera de responder de cada una en donde podían utilizar diagramas y palabras anotados en una pizarra (también en un tiempo determinado). Las preguntas estuvieron ad hoc a toda la muestra y aclararon más sus puntos de vista. También se dio espacio a que el público formulara sus cuestionamientos. La conversación se desarrolló en un clima de mucha responsabilidad y procurando dar cuenta de la profundidad de los discursos, asunto que quiero destacar por lo poco común en nuestras discusiones entre artistas de danza y que habla bien de esta convocatoria realizada por Act01.


sábado, 30 de mayo de 2009

Más vale ser punky que maricón de playa

foto: sid & nancy (el hábito no hace al monje)

Hago cita a esta canción de Siniestro Total para referirme a la última obra de danza que fui a ver: La Carcelaria de la compañía Zanda, pues creo que tomaron al pie de la letra esto de que no hay lugares intermedios (por eso el título de este post) y la obra se desarrolla en una atmósfera forzadamente delirante o histérica (supuestamente punk), lo cual me hace pensar que lo que hay detrás es un feroz miedo a hablar desde la verdad (con esto de evitar de ser maricón de playa).

El ánimo de esta crítica se refiere a la oportunidad que debemos tener los artistas de poder plantear libre y justificadamente las dificultades para leer la propuesta de otros y no tener que callar sin generar diálogo, ni discusión. Espero argumentar bien a continuación haciendo la salvedad de que creo que las obras son puntos de partida y no de llegada, por lo que también quisiera felicitar que grupos jóvenes estén ocupando espacios para experimentar y avanzar en sus propuestas que dentro de todo están bien inspiradas.


Esta obra se basa en el libro "Ser niño guacho en Chile" del historiador Gabriel Salazar. Según La Nación Zanda "observó algunos patrones de conducta que caen en los códigos de la prepotencia, situación de estricta relación con la marginalidad que experimentan unos en relación a otros. 'Este hito histórico nos motiva a iniciar una búsqueda por comprender situaciones experimentadas por el hombre y la mujer chilenos, que den cuentan de la conformación de la identidad nacional, pues creemos que la danza contemporánea se ha alejado de una conexión con el país que habita', comentan".

Si bien es cierto que ellos se afirman en un texto y una lógica consistente, su premisa no parece nacer de ahí. Por ejemplo ¿la prepotencia y la marginalidad tienen un vínculo estricto? lo que nos lleva a preguntarnos ¿a mayor marginalidad, mayor prepotencia? De este modo la violencia se vuelve un precepto y un leimotiv infértil, pues no proviene de una "historia", ni de una "vivencia" ni una "verdad" que se explique en los códigos de la obra. Esto, porque
sin tener la necesidad de esperar causa y efecto en las relaciones que se establecían cuando se abordaba la violencia, se descuidaba el que no fuera gratuita, lo que llevaba a una violencia injustificada, que no respondía a la ficción, y, lo que es peor, no hacía mella en quién la recibía.

De este modo, el estruendo acallaba cualquier desarrollo posible, y finalmente el efectismo llevaba a saber que se pasó por una parte, pero sin saber por cuál.

Influenciado por una estética más mexicana y argentina que chilena (lo que está bien, pero que se desdice de lo que ellos mismos declaran), la compañía genera una ficción de una jaula-cárcel que crea una atmósfera cercana a una feria o un circo del siglo XlX. Sin embargo, a mi modo de ver, no llegan a interpretar a quienes quieren interpretar (acercar la danza al país en que se habita), pues este sujeto popular se les escapa al no llegar a mostrar su condición encarcelada ni marginal, aunque un poco sí en lo festivo, que sería el mérito de la obra.

Si no se llega a lo popular, es curioso proponer una renovación y una especie de "movimiento" a seguir, lo que resulta efectista. No hablo de los intérpretes necesariamente, si no de la propuesta que se llena de guiños, pero que se refiere a lo profundo de sentirse encarcelado y marginal.

Esto repercute en las escenas: los cuadros no tienen diferencias sustanciales, salvo porque son anunciados por un video, el que es tal vez lo mejor de la obra por su buena factura al disparar 1.000 imágenes por minuto, de una manera muy atractiva, sintonizando bien con los preceptos de la obra; aparece inconscientemente (espero) un discurso machista -que puede estar emparentedo con la idiosincracia de este país, pero no sólo con sus clases populares-, frente al cual no vi juicio, ni un remecimiento al plantearlo. Todo esto me lleva a pensar que al abordar la vida popular del siglo XlX , se realizó sin el debido respeto y cariño, cayendo en un discurso implícito e indeseado, pero finalmente clasista.


La propuesta tampoco es feísta, por que eso habría entregado un valor estilo "freaks" (de Tod Browning en la foto) al montaje. Por ejemplo, se habría acercado más si se hubiese preferido una gorda cabaretera "real" para la interpretación de la prostituta, pues considero que la bailarina no alcanzó ese registro...

También en todo momento veo la danza contemporánea tradicional: todos caen igual, todos sufren igual, todos expresan con sus rostros lo que el cuerpo no puede decir. Esto mezclado con relaciones que no se desarrollan hacia ningún lado, con canciones y estridencias que intentan ilustrar o guiar lo que acontece, sin lograrlo.

Además, me pregunto muchas otras cosas al ver esta obra, como: ¿por qué no instalaron la obra en un teatro circular si ésta está en una jaula-cárcel circular y no hay frente evidente? ¿por qué si están encerrados pueden salir cuando se les ocurre de este encierro? ¿por qué no son rigurosos con la ficción que proponen y hay un computador en escena? ¿por qué intentan a través del video hacer mas clara la "historia" y no son capaces de comunicarla a través de la danza?, ¿qué rol coumplían los hombres en escena (sin contar el músico) además de golpear mujeres? ¿por qué se insiste en la idea de arquetipos (pues, estos sin historia se reducen a esterotipos)?.

Sin embargo, hay que rescatar una escena en la que una de las intérpretes sale de la jaula e interpela al público en inglés, logrando un momento de tensión verdadera, a pesar de que persolalmente me molesta que maltraten al público, pues además es un recurso usado y fácil para tenernos atentos. Aquella bailarina es probablemente la que propone más diferencias en su interpretación y hay un despojo interesantne en su cuerpo.

Creo que ser punk o ácido o crítico merece ser mucho más acusioso y responsable, si no se termina siendo superficial.

viernes, 15 de mayo de 2009

PURO LOMAS ... de Corazón, Lima Perú


Daniela Álvarez bailarina Chilena, residente en Francia, fue apoyada por un fondo de este país para embarcarse en un proyecto de gran envergadura en Lima, Perú: Realizar una obra de danza contemporánea con niños de Lomas de Carabayllo.

La población de Lomas pertenece socioculturalmente, a los niveles C y D y habitan alrededor de 150 personas. La actividad de este distrito se relaciona con un vertedero, que despide pésimo olor y es fuente de infecciones, además alrededor de 35.000 personas viven sin agua potable. www.carabayllo.net

Desde el 2004 dos actrices,
Anabelí Pajuelo y Milagros Esquivel comienzan con la Asociación Generarte, estableciendo una escuela artística y humana (Puckllay): " Generarte es una asociación sin fines de lucro que agrupa artistas de diversa trayectoria reunidos para contribuir creativamente a la transformación social. A través del teatro, la danza, la música, el circo y las artes plásticas participamos en la formación de personas y así apuntamos a una sociedad abierta, sensible, justa e integrada".

Este año Daniela A. dirige a 17 adolescentes de la segunda promoción del proyecto Puckllay, los que están acostumbrados al trabajo profesional y los resultados son sorprendentes.

Daniela A. defiende la idea de que no es necesario hacer danza educativa, arte social, si no que el solo hecho de realizar en un proyecto artístico de manera profunda y profesional invita a un cambio en la sociedad.

La Asociación también tiene la delicadeza de permitir que los niños estrenen su obra en uno de los teatros más importantes de Lima, en Miraflores, lo cual lo inserta en el acontecer cultural de la ciudad de Lima.

La iniciativa es fantástica, vea un pequeño video que muestra un extracto y entrevistas a los niños en la siguiente página dirigida solo a niños: www.napa.com.pe

Felicitaciones por la iniciativa de la Asociación Generarte y por supuesto
Daniela Álvarez por su trabajo



sábado, 2 de mayo de 2009

Retazos de Memoria


Retazos de Memoria
de Rodrigo Chaverini

Intérpretes: Carmen Aros, Javier Campos, Paola Mora y Jorge Olea.


"Cuatro personas, cuatro edades: un niño, una joven, un adulto, una mujer mayor… Cuatro cuerpos sobre cuatro sillas sentados en la espera constante de algo, donde aparecen los recortes de recuerdos. Mundos infinitos de memorias de un tiempo que muere a cada segundo y otro que vuelve a nacer".

Presentación de la obra, movimiento 6

Rodrigo Chaverini es egresado recientemente de la escuela de Danza de la U. ARCIS, fue ganador del II Concurso Internacional de Intérpretes de Danza Contemporánea 2008 de la Escuela de Danza de la Universidad Mayor, premio que obtuvo del jurado y del público, y en honor a estas circunstancias es invitado al Festival Movimiento 6.

Su participación sorprende pues esta vez no baila, si no que prefiere mostrar lo investigado en su trabajo de composición, y participar como director.

La búsqueda coreográfica de R. Chaverini se asocia a las historias de vida de sus intérpretes, los que se diferencian en sexo y edad. Hay cuatro sillas que funcionan como sala de espera de algo que no llega y también funcionan como sillas de confesión, además hay una silla mecedora que no está utilizada completamente, salvo para crear algunas imágenes.

Probablemente hay mucho de lo propuesto que nos vincula al pasado. El lenguaje es directo, pues incluso hay textos, juegos, etc., pero quizás falta revestir toda esa información y no mostrarla tal cual, para poder hacer un discurso menos literal. Creo que también se vuelve un poco reiterativa la espera y contemplación de los cuatro intérpretes.

Es un agrado ver a Jorge Olea, profesor de tantas generaciones de bailarines, en el escenario entregándose con generosidad a lo propuesto y compartiendo junto a Javier Campos, un niño concentrado y ágil que le entrega dulzura a la obra. También es interesante ver a Carmen Aros, pues de abuela tiene bastante poco cuando baila el triller de Michael Jackson o en su trabajo final en la silla. Destaco la fuerza y claridad de Paola Mora quien a mi parecer lleva el tiempo de la obra.

Bajo la óptica Rodrigo Chaverini habría sido más fácil juntarse con sus propios compañeros a armar algo bien danzado, pero prefirió este desafío que a mi parecer aún puede seguir desarrollándose.

Comentario de Sin Testear


Sin Testear
de Francisca Sazie y Cristian Reyes
Música: Patricio Pinto
Intérprete: Francisca Sazie

"Dos directores, diseñador e intérprete se unen para explorar la relación entre el movimiento y el inasible secreto contenido en la imagen. SIN TESTEAR es una investigación en proceso sobre la idea de la representación más allá de lo que ocurre en el escenario, sino más bien, lo que sucede en la mente del espectador".

Presentación de la obra, movimiento 6



Esta vez, tengo la fortuna de comentar este video instalación de tres amigos y compañeros de trabajo que admiro mucho en sus áreas y que esta vez juntaron sus talentos para producir un viaje de una factura deliciosa.

El Diseñador Cristian Reyes realiza un video que genera una atmósfera extraña, real y con ciertos toques de animé, que sin tener un guión preconcebido inquieta y sorprende. Este material visual está intervenido por la bailarina y coreógrafa Francisca Sazie, quien a través de pequeños gestos, posturas y movimientos compone este espacio inasible y lo transforma en concreto, su respiración es nerviosa y su cuerpo duda, arranca y se sorprende. La música de Pato Pinto aporta a la tensión de ese mundo que se nos presenta en paralelo a través de ruidos posiblemente relacionables pero confusos y oníricos.

Felicito que Teatro Camino haya apoyado la iniciativa de hacer trabajos más experimentales, pues ellos trabajaron con un sistema de residencia que permitió tener este estreno en el Festival Movimiento 6, obra que difícilmente se habría llevado a cabo si no. Felicito a Cristian Reyes por su inicio en la Dirección, donde creo puede seguir aportando y desarrollándose.

¡Sólo espero que lo puedan continuar para no quedar con gustito a poco!



viernes, 3 de abril de 2009

Comentario Movimiento 6: /_II - INVENTORY



Nuevamente me aventuro a realizar comentarios de obras, por una parte por el ejercicio que significa para mí, pero también por intentar generar discusión sobre los escasos espectáculos de danza que tenemos en nuestra capital.



Enfrentarme a estos dos solos complementarios, generó en mí muchos cuestionamientos, pues mi investigación ha estado siempre ligada a objetos concretos, cotidianos y a espacios reconocibles, por lo que ver como generaban un lenguaje a través del imaginario fue revelador. Es quizás de lo que me he alejado por considerarlo un punto de partida recurrente, sin embargo era como si ellas me llevaran al mismo lugar que me interesa sin necesidad de instalarlo.

/_II de Javiera Peón-Veiga

"Este solo investiga la necesidad del cuerpo humano de construir y destruir. En analogía de lo masculino y lo femenino, el cuerpo desafía la vertical y la horizontal construyendo un paisaje dónde situarse, interrogando los cuerpos animados e inanimados. El cuerpo y el espacio se vuelven un paisaje en transformación, un organismo que se autogenera en la lógica del reciclaje".

Presentación de la obra, Movimiento 6



En el trabajo de Javiera Peón-Veiga, la mecanicidad y la repetición fueron las vías que me vincularon con el movimiento habitual. Sutilmente siempre se llegaba a un gesto repetido, pequeño en alcance y sin clímax, lo que lo asociaba a algo banal, casi inútil.

Sin embargo, la idea de construcción unida a la de destrucción constante, el buen uso de la materialidad: cartón, tierra, cuerdas, madera, plasmaron una lógica de lego que encadenaba siempre hacia algo natural, pero de alguna manera sorpresivo.

Existió una calma en la manipulación de los objetos, claras referencias sexuales de penetración, y un universo compuesto de objetos verticales de diferentes tamaños, dispuestos en un espacio completamente abstracto, pero que se inscribía en lo habitual a través del movimiento.

Mi necesidad de que todo se destruyera, que finalmente todos esos palitos llevaran al caos y desorden, fueron ahogados por un control y contención desafiantes por parte de la intérprete... no se llegó a mi lugar deseado y creo que eso me dejó en un lugar de inquietud fértil e inesperada.


Inventory (Räumung) de Gabriele Reuter (Alemania)



"La puesta en escena convoca gestos y palabras, objetos invisibles que exploran lugares vacíos y esquinas olvidadas, combinando texto y movimiento con filosofías del tiempo y el espacio. Sugestivo, divertido, honesto, este solo es un viaje personal a través de un espacio descampado que desmitifica las preconcepciones de la puesta en escena y problematiza el potencial del espacio como materia".

Presentación de la obra, Movimiento 6



El trabajo de Gabriele Reuter, fue claramente una insolencia hacia mi necesidad de espacios concretos. Ella a través de la palabra, el movimiento y la imaginación podía establecer qué había y qué se hacía en cada espacio, delimitándolo de tal manera que generaba diferencias espaciales. Este planteamiento me produjo una extraña sensación de vértigo, tuve MIEDO, de que ella hablara de lo que yo no podía ver, y fue una sensación no solo cerebral sino que corporal; comencé a reírme nerviosamente, como cuando te cuentan una historia de terror.

Otro aspecto destacado de este solo, fue la traducción simultánea realizada por la bailarina Francisca Sazie, quien entró en la dinámica del trabajo y con gran complicidad explicó en español lo que en inglés Gabriele decía. A veces era como un refuerzo bien logrado, pues se entendía lo que la bailarina alemana quería decir, sin entender mucho inglés, pues su gestualidad permitía seguir sus ideas, las que luego eran confirmadas por la traducción de Francisca, produciéndose una réplica muy interesante. Creo que la traducción aportaba a la problemática temporal que ella abordaba en el espacio, pues inevitablemente se reproducía en dos tiempos, un ¿mismo? discurso.

Gabriele proponía un tiempo ágil y se trasladaba por un espacio vacío, como si lo conociera perfectamente, podía hasta tropezarse y saber sus secretos. La música utilizada también transportaba a algo que fue. Era muy encantador verla moverse, con resolución, variando sus direcciones según el espacio imaginario que ella misma construyó y que lograba visualizar verazmente.

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