sábado, 5 de junio de 2010

Pastiche/Festival Movimiento 6/ Teatro Camino

La Residencia Pastiche esta pensado como un experimento coreográfico y como un espacio para la composición y creación coreográfica combinada a nivel latinoamericano. Los tres coreógrafos internacionales invitados a Movimiento 6, se hospedarán durante una semana en la Comunidad Ecológica donde se ubica el Teatro Camino, para ser parte de una experiencia única en la creación coreográfica a nivel nacional.

Cada una de las 3 residencias será realizada por uno de los coreógrafos extranjeros, quien creará parte de una obra “Pastiche” o Cadáver exquisito, al estilo de los surrealistas, en relación a la temática de curatoría: lo natural/lo artificial que se presentará la semana 6 del Festival. Cada uno debe dar como resultado una parte (un tercio) de una obra de aprox. 10, que junto a lo que creen las tres coreógrafos Gustavo Ciríaco (Brasil) Lucía Russo y Carolina Herman (Argentina) dará por resultado una obra Pastiche o Cadáver Exquisito Coreográfico. La obra se mostrará en función doble con la versión de la misma experiencia en la ciudad de Calama- donde se repetirá la Residencia Pastiche- la última semana del Festival.

Movimiento 6

A través de la curatoría de Constanza Cordovez, el festival movimiento 6 generó una línea editorial con dos temas: Lo Natural/ Lo Artificial para lo cual fueron convocados espectáculos nacionales e internacionales, asunto que es un gran aporte, pues sabemos que es uno de los pocos Festivales en Santiago que intentan generar discusión además de realizar funciones de Danza. Sin embargo a diferencia del año pasado (Los objetos y El cuerpo) creo que los temas escogidos no son propios de los discursos de los artistas, por lo que es curiosa la necesidad de establecer un tema en común cuando no lo hay, forzando que el festival sea temático.

Las Residencias son un formato poco explorado en nuestro país para la construcción de obras con apoyo de alguna institución. Este año movimiento 6 tuvo la generosidad de establecer además de Pastiche (Santiago y Calama) otras dos residencias más que dieron por resultado las obras:"Disposición Natural a la pérdida del orden" de Elizabeth Rodríguez y "De la Belleza" de Andrea Torres Viedma.

En estas circunstancias nace Pastiche, pues los directores (Gustavo Ciríaco, Lucía Russo y Carolina Herman) trabajaron sobre el tema otorgado por el Festival, emprendiendo esta tarea que sería parte de un total. El espectador se enfrenta a una función doble: la primera con bailarines, actores y algunos aficionados a la danza de Calama y luego la conformada por bailarines profesionales de Santiago, lo cual sin duda que es un riesgo, pues es ver en escena los mismos preceptos dos veces, a pesar de que sirve para establecer comparaciones de un mismo trabajo en distintos cuerpos e imaginarios.


Pastiche Calama: entrega la ingenuidad de cuerpos no tan cercanos a la danza contemporánea, afectados completamente por su geografía las tres partes son definidas y no presuponen un orden lógico (es extraño que sea el mismo orden para el de Santiago). Lo más recordado: el trabajo con la tierra, sus cuerpos en algunos casos poco entrenados y sin embargo con mucha entrega y concentración buscando este nuevo lenguaje. Los textos simples y cotidianos explicando quienes son. El camino de ropa que van dejando antes de pasar al cuadro de atrás de negro.

Pastiche Santiago: Somos invitados cordialmente a presenciar este espectáculo por Betania González, quien deja ver sus dotes cómicos una vez más, siendo atractivo su trabajo (Calzón Pileta- For Sale). Nos enfrentamos a una estructura bastante similar a la anterior con cuerpos que saben sus límites y posibilidades. Sin embargo, (sobre todo la primera parte) se vuelve desordenada y con atisbos a asuntos concretos sin profundizar: como es el terremoto. Luego cuesta desprenderse del referente anterior que, aunque más precario, era más tranquilo, con más momentos y espacios para escucharse. Sin duda que se ven nuevas voces de creadores y bailarines jóvenes, que es necesario conocer, apoyar y difundir, pero aun, se ven necesidades por aparecer y no contribuir a la totalidad. En ese sentido destaco el trabajo de Tamara Chávez quien con mucha habilidad espacial compone y elabora desde el colectivo. También es destacable que la estructura fue armada en tres semanas (una para cada coreógrafo), asunto que sin duda deja ver que fue un laboratorio exitoso pues los intérpretes respondieron y generaron una obra a partir de estas nuevas premisas. No vi que los coreógrafos siguieran tan fervientemente la idea de lo artificial y lo natural como punto de partida lo que me parece lógico y por otro lado y me afirma que imponer un tema de investigación no es buena idea, no por ser cómodo e insistir en lo conocido, si no que es necesario aprender lo ya investigado.

Con la buena intención de educar público existen los "diálogos de percepción", que son espacios de conversación después que la obra termina con
los artistas involucrados. Desde mi punto de vista esta es una manera de volver las funciones educativas y no una experiencia artística que guardar en la cajita de recuerdos buenos, instancia que evita irse con el gusto de la primera impresión de una obra. Ciertamente que no estamos obligados a quedarnos, pero creo que es una práctica que se está instaurando y que me complica, pues como creadora es muy difícil enfrentarse después de una función (quizás el momento de más fragilidad de un artista) a comentarios o preguntas que a veces no tienen una respuesta lógica y como público me gusta la magia del momento de después de no hablar nada y sentir un rato un resumen en tu cabeza de lo que acabas de presenciar. La discusión y análisis de la percepción de una obra son necesarios e interesantes (más en nuestro país), pero yo propongo que no sean después de la función.

Lo fantástico es que Movimiento 6 sigue creciendo, a pesar de la dificultad de su locación, que apuesta a la descentralización de las actividades y a desconectarse de los espacios comunes para la danza, volviéndose un espacio neutro con mucha calidez. Este año afortunadamente vi algunas funciones llenas y con público no solo constituido por los mismos que generamos danza, lo que es un gran paso dado por los gestores y productores de este proyecto.

1 comentario:

  1. Gracias por tus comentarios querida Ana. Personalmente me parecen certeros ya que desde dentro del proceso creativo se vivió mucho de las percepciones que tu mencionas. Respecto a los diálogos quisiera decir que, a pesar de lo incómodo que pueda ser enfrentarnos al espectador con firmeza y empoderamiento de la verdad respecto a la propia obra, (uf que fortaleza que hay que tener), y a pesar de que también es rico llevarse un recuerdo materializado en sensaciones o imágenes más que palabras, aun asi creo que sigue siendo una buena instancia, sobre todo para el público no habituado a ver arte, ya que parece ser que las personas, seguramente por el tipo de educación mayoritaria que existe en nuestro país, están habituadas a tener que "entender" más que "percibir", la incomprensión les genera desagrado y de alguna manera poder hacer preguntas o escuchar cómo otros reflexionan en torno a eso les da permiso para percibir lo que quieran sin la necesidad de tener que entender claro y preciso de qué estaba tratando creador, lo cual a la mayoría de la gente que ve danza por primera vez le inquieta e incomoda bastante al parecer.

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